Agentes de la Guardia Civil condenan el acto del hijo de Tejero, que homenajeó el 23-F

/ 18 marzo 2014

Desde la Unión de Guardias Civiles, UniónGC, segunda fuerza asociativa en la Guardia Civil, rechazan y condena la actitud del Teniente Coronel Tejero, quien según se filtró a la prensa, invitó a almorzar en este acuartelamiento a su padre, el teniente coronel Antonio Tejero Molina, y a otros condenados por el intento de golpe de Estado del 23-F, entre ellos, el excapitán Jesús Muñecas.

Tejero, en el 23-F

Tejero padre, en el 23-F

La comida tuvo lugar el pasado 18 de febrero, pocos días antes del 33 aniversario del 23-F.

En la nota difundida por el Ministerio del Interior, que ha cesado al hijo del golpista, se refleja que Tejero Díaz mantuvo «un almuerzo no autorizado en su acuartelamiento de Valdemoro (Madrid) con diversas personas implicadas en el intento de golpe de Estado del 23-F».

Ahora ésta es la nota oficial de la Unión de Guardias Civiles, UniónGC:

Desde la Unión de Guardias Civiles, UniónGC, segunda fuerza asociativa en la Guardia Civil, rechazamos y condenamos la actitud del Teniente Coronel Tejero. El 23-F es un mal recuerdo que no pude ser conmemorado.

Esa fecha estuvo cerca de devolvernos a un oscuro pasado, del que los españoles queríamos salir. Queríamos democracia. 33 años después, nada ha cambiado. No queremos retornar a ese oscuro pasado. Nos parece lamentable que haya ocurrido esto. Por suerte, son pocos los trasnochados que aún quedan en este país, aunque hay que extremar la vigilancia sobre ellos, como ahora queda demostrado ¿Cómo alguien puede celebrar esa intentona, aun habiendo sido condenado y, lo que es peor, habiendo sufrido la censura colectiva de casi todos los españoles? ¿No le da vergüenza? Si quiere celebrar este tipo de acto le sugerimos que lo haga en la intimidad. Es demasiado vergonzoso.

Este mando es uno de los más déspotas de la Guardia Civil. Como prueba, su unidad, el GRS (antidisturbios) de Valdemoro, que debería tener 300 agentes, tiene 70 vacantes cuando el resto de GRS de España están con sus plazas prácticamente cubiertas. Nadie quiere estar en esta Unidad. Llegan destinados y tan pronto puede se van. Que es un déspota y que utiliza su graduación para su interés particular quedó demostrado en esta conmemoración del 23-F. Los cocineros que hicieron la paella son guardias civiles del GRS que estaban en su jornada laboral pero que recibieron órdenes para que dejaran sus quehaceres policiales. Su nueva orden era hacer una paella. Los que actuaron de camareros, igualmente. Incluso se hizo una exhibición de material, para mayor gloria de estos golpistas, detrayendo agentes de sus funciones policiales. Es decir, se sustrajo un número importante de guardias civiles para este acto privado. Queda demostrado que no era una comida privada dentro de un acuartelamiento. Se aprovechó de su graduación.

Para este tipo de cuestiones sirve la actual forma de ver la condición de militar en la Guardia Civil. Para que ocurran (y seguirán ocurriendo) este tipo de hechos. Ningún guardia civil, en su sano juicio, pondrá obstáculo alguno a las mismas. No le queda más remedio que cumplir las órdenes que reciba, aunque sean como ésta. Quienes se han negado o quejado acabaron cesados, con graves sanciones, con trastornos psicológicos, en prisiones militares e, incluso, con suicidios. Tan sólo cumplimos órdenes, por muy descabelladas que nos parezcan. No nos queda otro remedio. Para eso sirve esa forma de ver nuestra condición de militar. Para ocultar todos estos hechos. En otro cuerpo policial se habrían negado e, inmediatamente, lo habrían puesto en conocimiento de sus superiores. En la Guardia Civil ningún agente está tan loco como para hacer eso. Sabe a lo que se arriesga y no le compensa, más si tiene una familia a su cargo.

La actitud de este Teniente Coronel no se puede considerar, en ningún caso, como la postura de la Guardia Civil o de los guardias civiles frente a una intentona golpista, como algunos sectores sugieren, al vincularnos a ciertas ideologías por el hecho de ser guardias civiles. Tan sólo somos un fiel reflejo de la sociedad a la que pertenecemos, al menos en las escalas más básicas. Y ahora que ya advertimos que saben cesar, a ver si los implicados en cuestiones turbias también demuestran que saben dimitir. Sería novedoso.

 


(Fuente: Unión de Guardias Civiles, UniónGC)

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