¿Depresión post navideña?: estado de ánimo con tristeza, apatía y frustración tras las fiestas

/ 13 enero 2014

Tas las vacaciones de verano, se suele hablar de la “depresión postvacacional”. Sin embargo, tras las navidades, son muchos los que incurren en algo parecido. Dietas, propósitos, nuevo año,…todo ello puede desembocar en un estado de ánimo caracterizado por la tristeza, apatía y frustración. ¿Cómo no caer en ello? ¿Cómo superar la “cuesta de enero” en el ámbito personal?

Mónica Mendoza, psicóloga y consultora da las claves

Mónica Mendoza, psicóloga y consultora da las claves

Atrás quedaron las fiestas de navidad. Unas fiestas caracterizadas por el buen comer, las reuniones familiares y de amigos, los regalos,…. Llega enero, con el nuevo año, su cuesta y los propósitos. Parece que todo lo anterior se ha borrado de un “plumazo”. Por este motivo, es frecuente, en muchas personas caer en algo parecido a lo que tras las vacaciones de verano se denomina “depresión postvacacional”.

La presión que supone en cambio radical de hábitos, los nuevos objetivos, y el emprender un nuevo año, pueden hacer que la persona caiga en un estado de ánimo que se caracterice por la tristeza, apatía y frustración. Esto, unido a que la VISA con la euforia navideña ha aumentado su importe, la mezcla puede ser explosiva. Mónica Mendoza, psicóloga y consultora, da las claves para que la cuesta no sea larga y se supere con éxito.

Propósitos, si, pero no imposibles

Lo primero que advierte Mendoza es que parece una imposición social el hecho de hacerse propósitos nuevos cada año que empieza, cuando no tiene por qué ser así, “esta presión social puede desembocar en frustración, cuando no tienes claro qué es lo que quieres hacer. Todo el mundo tiene sus objetivos, y tú no tienes los tuyos”. En este sentido, la clave es tomarse con calma el nuevo año y no verlo como una obligación el hecho de tener objetivos, “está bien marcarse una serie de retos, pero pueden ir saliendo a lo largo del año, ni tienen por qué imponerse justo en enero”. En referencia a esto Mónica Mendoza afirma que no hay que olvidar que lo que ayuda a conseguir los objetivos es la constancia y no el cambio de año.

Apretarse el cinturón, si, pero no dejar de disfrutar

Tras las compras navideñas, toca reducir gasto y afrontar enero con menos salidas, cenas, etc. Por este motivo, son muchos los que consideran enero como un mes en el que no es posible, apenas, disfrutar del ocio y dejan de lado las reuniones con amigos o familia. “Esto no tiene por qué ser así. El ocio puede continuar, y los encuentros entre amigos. No es necesario que esto suponga un desembolso económico. Existen muchas formar de disfrutar del tiempo libre sin que sea un gasto: pasear, ir en bici, buscar propuestas culturales en la ciudad gratuitas, etc”, apunta Mendoza. El hecho de encerrarse y cortar con todo tipo de ocio es muy perjudicial y hace que “llevemos peor la cuesta de enero”.

Perder peso, si, pero sin agobios

Otro de los motivos que genera más frustración en esta época del año es perder el peso que se ha ganado con las “comilonas” navideñas. En este punto Mendoza advierte “no hay que plantearse la pérdida de peso como algo aburrido, costoso y que tiene que ser rápido, sino que debe ser algo paulatino y considerarlo como algo que estamos haciendo para nuestra salud. Además, es muy positivo realizar una dieta saludable que incluya todo tipo de alimentos, que no sea monótona, porque si no, fallaremos y dejaremos la dieta de forma temprana”.

En definitiva, “se trata de afrontar la cuesta de enero, no como una nueva etapa, sino como una que continua en nuestra vida, enfrentándose a ella, con calma e ilusión. La disciplina y constancia es lo que nos ayudara a conseguir los objetivos y no el cambio de año, no nos engañemos”.


(Fuente: Mónica Mendoza – www.monicamendoza.com)

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