Interior promete reforzar las leyes para combatir a los yihadistas y el radicalismo islamista

/ 21 septiembre 2014

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, anuncia, en declaraciones a EL PAÍS, que el Gobierno se dispone a reforzar la lucha contra el terrorismo islamista con una gran reforma transversal que afecta al Código Penal, al Código Civil y a las leyes de Enjuiciamiento Criminal y Extranjería.

Jorge Fernández Díaz (Foto Moncloa)

Jorge Fernández Díaz (Foto Moncloa)

Entre las medidas que adelanta están las de retirar la nacionalidad española a los yihadistas condenados y penalizar el «adoctrinamiento pasivo» que se realiza en las prisiones, mezquitas o a través de Internet. El ministro defiende la decisión de reforzar la alerta antiterrorista ante el auge del radicalismo islamista, aunque asegura que «no estamos especialmente amenazados». «Todo el mundo civilizado está amenazado. Sería imprudente no haber hecho lo que nos proponen los expertos por unanimidad», señala.

Fernández Díaz destaca el trabajo de las Fuerzas de Seguridad del Estado en su lucha contra el terrorismo islamista y recuerda que «ningún país europeo ha detenido a tantos yihadistas como España, ya que desde el 11-M se han hecho 107 operaciones policiales con 519 detenidos, y en lo que va de legislatura ha habido 19 operaciones y 51 detenidos». Según explica, el mayor motivo de alarma lo representan hoy los yihadistas desplazados a zonas de conflicto y los que pueden retornar tras luchar en Siria e Irak. Pero el ministro también muestra una especial preocupación por el semillero yihadista en Ceuta y Melilla. «Sería absurdo negarlo».

En cuanto a la lucha contra ETA, el titular de Interior afirma que la banda terrorista está «agónica» pero «no muerta ni enterrada». Según explica, no volverá a las armas porque no puede. «Quiero recordar que antes se hablaba del empate infinito, de que no podía haber ni vencedores ni vencidos. Bueno, pues el Estado democrático ha ganado y ETA está vencida», dice. En cuanto al tema de los presos etarras, señala que «si ETA se disolviera, la política de dispersión la podríamos reconsiderar con carácter general, porque se habría eliminado la causa que la motiva». «¡Ojalá todos decidieran acogerse a la vías de reinserción!, concluye.

EL PAÍS 1, 16

 


(Texto de elaboración propia realizado a partir del resumen de noticias de los servicios de prensa de Moncloa)

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