‘Si a pesar de todo mejoramos, ¿cómo sería el mundo con más justicia e igualdad?’: análisis y opinión de @juantorreslopez

/ 28 febrero 2014
Juan Torres López

Juan Torres López

La organización Social Watch acaba de publicar un índice de necesidades fundamentales satisfechas en los diferentes países del mundo que mejora entre 1990 y 2011, pero señalando que no capta el impacto total de la crisis económica y financiera que comenzó en 2008 porque los indicadores sociales se recopilan y publican de manera más lenta que las cifras de la economía.

El índice se inspira en los trabajos del Premio Nobel de Economía Amartya Sen sobre capacidades básicas y se calcula a partir de tres indicadores relativos a la capacidad de tener una alimentación adecuada, a la de reproducirse de forma saludable y segura y a la de ser una persona educada e informada: 1) la mortalidad de los niños menores de cinco años, 2) la salud reproductiva o materno-infantil, que se mide por el número de partos atendidos por personal especializado, y 3) la educación que se mide con una combinación de la matrícula en la enseñanza primaria, la proporción de niños que llegan a quinto grado y la tasa de alfabetización de adultos (más información sobre el modo de calcularlo aquí).

Entre esos años, 138 países han registrado mejoría mientras que 20 han permanecido estancados y 10 han empeorado. 47 países, casi todos ellos en Europa y América del Norte además de Argentina, Cuba y algunas monarquías petroleras del Golfo, alcanzan un índice aceptable del 98% de cobertura y 28 (del Africa subsahariana y Asia del Sur) se encuentran en situación crítica al no llegar al 70%. Chad (48 %) es el país con índice más bajo, seguido de Niger (57 %), Sierra Leona (58 %), Haití (67 %), Pakistan (68 %) y Bangladesh (70 %).

A pesar de esa mejora, el Informe de Social Watch insiste en que la lucha contra la pobreza va muy por detrás de los avances en otros terrenos. Según dice textualmente “El comercio mundial y el ingreso per cápita crecieron más rápidamente en la primera década del siglo XXI que en la década anterior, pero los avances contra la pobreza se enlentecieron. La brecha se amplió por la distribución desigual de los beneficios de la prosperidad.

Según el Informe, las exportaciones mundiales totales se multiplicaron casi cinco veces en veinte años, creciendo de un valor total de 781 mil millones de dólares estadounidenses en 1990 a 3,7 billones en 2010 y el habitante promedio del mundo más que duplicó sus ingresos, de 4.079 dólares estadounidenses en 1990 a 9.116 dólares por año en 2010, pero el promedio mundial del índice de indicadores sociales fundamentales que calcula Social Watch solo aumentó el 10% en veinte años, de 79,3 a 87,1.

Son datos para reflexionar: si a pesar de tanta desigualdad y del desorden económico mejoran las condiciones de vida de la mayoría de la población mundial ¿qué no podríamos conseguir si hubiese más justicia y los recursos se repartiesen con mayor equidad?

(Artículo de opinión cedido por el autor Juan Torres López – juantorreslopez.com)


Juan Torres López: Nacido en Granada (España) en 1954, donde estudió el bachillerato. Está casado y es padre de tres hijos, María, Juan y Lina.

Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad de Málaga, carrera que estudió siempre como becario.

Doctor en CC. Económicas y Empresariales desde 1981, dos años más tarde obtuvo la plaza de profesor Adjunto de Economía Política y Hacienda Pública en la Universidad de Granada. En octubre de 1984 se incorporó a la de Málaga como catedrático contratado, plaza que ocupó definitivamente como funcionario en diciembre de 1986 en el área de Economía Aplicada.

Es miembro del Consejo Científico de ATTAC España, ha escrito varios libros y desde octubre de 2008 es catedrático en la Universidad de Sevilla en el Departamento de Teoría Económica y Economía Política.

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