Saber diferenciar entre gripe o resfriado común es más importante de los que parece. El resfriado es una infección leve de nariz y garganta que puede aparecer durante todo el año, aunque en verano es menos frecuente. La gripe es una infección de las vías respiratorias. El virus es altamente contagioso y se suele manifestarse desde el otoño hasta el principio de la primavera.
Padeceremos catarro común si tenemos congestión nasal, dificultad para respirar, estornudos y tos. El foco de dolor está en la faringe y, en algunos casos podrá causarnos febrícula, pero no fiebre alta. Los síntomas aparecen de forma paulatina, suelen durar entre dos y cinco días y la recuperación es rápida.
Por el contrario, si nos vemos afectados por el virus de la gripe, tendremos fiebre alta, por encima de los 38ºC (grados centígrados). No habrá congestión nasal o será muy leve, aunque sí puede aparecer dolor de garganta y tos. Tendremos malestar general, dolor de cabeza, muscular y un gran cansancio físico. Sus síntomas empiezan de manera súbita y duran entre una y dos semanas.
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