El brasileño Rafael Rebellose salvó de morir en el avión que se estrelló en los Alpes franceses gracias a que decidió de última hora no comprar su billete
La Oficina de Investigaciones y Análisis francesa (BEA) recibió ayer la primera caja negra del A320. El director de la agencia, Rémy Jouty, compareció para explicar los primeros avances y señaló que se ha recuperado un audio «utilizable», que recoge el sonido y las voces hasta el momento del impacto, aunque todavía no han sido identificadas las voces. Tras despegar a las 10 de la mañana, a las 10.30 los pilotos transmitieron un mensaje de rutina sobre el recorrido que iban a realizar, cuando el avión volaba a 10.500 metros de altitud. Un minuto después, el avión empezó a descender a mil metros por minuto «sin la menor explicación», según el jefe de los investigadores. La trayectoria «no es compatible con un avión controlado por los pilotos», pero tampoco con uno «controlado por el piloto automático», dijo. Jouty descartó que se produjera una explosión en el aire, debido a la dispersión y el pequeño tamaño de los restos del avión y señaló que se pueden tardar «semanas o meses» en llegar a conclusiones sobre el contenido de las cajas negras.
Por su parte, LA RAZÓN destaca que el informe que desvelaba un incidente grave sucedido el 5 de noviembre en un Airbus de Lufthansa que hacía la ruta Bilbao-Münich y que alertaba de que la congelación de las sondas de ángulo de ataque era algo que podría repetirse se publicó por la BFE (la institución alemana que investiga los accidentes aéreos) a las 9:48 del martes, trece minutos antes de que despegara el vuelo de Germanwings.
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(Texto de elaboración propia realizado a partir del resumen de noticias de los servicios de prensa de Moncloa)