Blesa llegó a la presidencia de Caja Madrid en 1996 tras desbancar al socialista Jaime Terceiro gracias a los votos de IU.
Según informa el diario EL ECONOMISTA en su portada, el expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, no sólo intentaba ganarse el favor de consejeros y directivos con las tarjetas opacas, sino que también quiso tener asegurado el apoyo de los partidos políticos que, en teoría, podrían darle más problemas.
Es el caso de IU -dice el diario-, aliado fundamental de todos sus mandatos. De hecho, Blesa llegó al sillón presidencial de la entidad en 1996 tras desbancar al socialista Jaime Terceiro gracias a los votos de la formación liderada entonces por Julio Anguita. En concreto y tras conseguir su apoyo, Blesa concedió 7,77 millones en distintos préstamos a IU. Un 87% del que concedió a partidos políticos hasta enero de 2010, fecha en el que pasó el testigo a Rodrigo Rato.
El PSOE se llevó, por su parte, 1,06 millones, lo que supone un 11,8%, mientras que el PP, partido que le promovió a la presidencia en 1996, tan sólo recibió avales por importe de 95.000 euros, apenas un 1% del conjunto. La financiación a IU se produjo además al mismo tiempo que José Antonio Moral Santín, miembro de IU Madrid y uno de los consejeros que más gastó con la tarjeta black, iba escalando posiciones y poder dentro de la entidad financiera madrileña.
Miguel Blesa, por otra parte, autorizó personalmente a sus consejeros y directivos a retirar dinero en efectivo con sus tarjetas, según señala LA RAZÓN. En la etapa de Jaime Terceiro -dice el diario- los gastos de los directivos eran conocidos por el regulador y estaban limitados a 600 euros al mes. El dinero disponible, cuando empezó el mandato de Blesa, se llegó a multiplicar por veinte y las visas se hicieron opacas.
EL ECONOMISTA 1-7/LA RAZÓN 27
(Texto de elaboración propia realizado a partir del resumen de noticias de los servicios de prensa de Moncloa)