#Coaching: Después de la infidelidad ¿Perdón o reconciliación?, por @MilagroMendoza

La herida producto de la infidelidad tarda en sanar. Natural es que la pareja traicionada sienta decepción y desconfianza. Muchas veces la confusión le impide decidir si concluye la relación o continúa. El dolor se revela de forma individual. Algunos abrigan deseos de venganza sea a su pareja o a la otra persona.

La infidelidad es la primera causa de divorcio en el mundo. Un dolor desgarrador para quien fue traicionado. Algunas personas optan por ignorar la infidelidad para descubrir que se repite muchas veces.

La persona engañada comienza a rumiar pensamientos negativos que incrementan su ira y dolor. Estos sentimientos van a motivar cambios conductuales como agresividad, llanto, o la huida de la situación. El que niega el problema, elimina cualquier conversación sobre el tema. Algunos mienten para dar explicaciones que justifiquen la traición.

Aquí muchas personas descartan el perdón. Hay quien ignora qué es al confundir con el borrón y cuenta nueva. Se evade el tema y la situación previa en la pareja continúa sin cambios.

La persona engañada comienza a rumiar pensamientos negativos que incrementan su ira y dolor. Estos sentimientos van a motivar cambios de conducta como agresividad, llanto, o la huida de la situación. El que niega el problema, elimina cualquier conversación sobre el tema. Algunos mienten para dar explicaciones que justifiquen la traición.

Aquí muchas personas descartan el perdón a el otro. Hay quien ignora qué es el perdón al confundir con el borrón y cuenta nueva. Se evade el tema y la situación previa en la pareja continua sin cambios.

El perdón no es amnesia. La pérdida de memoria es una patología cerebral. Es inmaduro creer que la infidelidad se olvida. Primero hay que tener claro que el perdón es una decisión de la persona traicionada.

El perdón no significa que la pareja automáticamente dejará de sentir el dolor y la decepción producida.

El perdón tampoco significa que la persona traicionada va a complacer al infiel para que no se marche.

Es imprescindible que la persona que traiciono pida perdón. Explique cómo, dónde, cuándo y por qué ocurrió. Aquí se resalta que hay circunstancias atenuantes que llevan a la infidelidad. Por ejemplo: La esposa que se niega a tener intimidad sexual con su pareja desde meses u años y no es por una condición médica (enfermedad). Si uno de los miembros de la pareja no sostiene relaciones sexuales por falta de apetito, dolor u otra causa y se niega a buscar ayuda profesional tiene que reconocer que la pareja satisfará sus necesidades con otra persona. Son situaciones que producen consecuencias. En tales casos el divorcio es la opción para que ambos rehagan sus vidas.

Hay situaciones donde la esposa se niega a tener intimidad con su pareja porque no se siente cómoda con su imagen corporal. Busque ayuda psicológica.

Pero hay otros casos que no tiene circunstancias atenuantes. Revela es el escaso compromiso que se tiene con el vínculo afectivo a la pareja.

Conocer las circunstancias en las que ocurrió y la razón por la que fue infiel y permite a la pareja traicionada distanciarse de la situación y comprender lo ocurrido. Comprender no es justificar pero alivia el dolor.

Para el perdón es indispensable que el ofensor lo pida, aunque no es garantía que lo obtenga. Implica validar los sentimientos heridos de la pareja: Permitir que exprese la rabia, decepción, tristeza, vacío, etc. La pareja ofendida está en su derecho de expresar sus sentimientos y no verse cortado por el otro. El ofensor que busca el perdón tiene que sentir el dolor que produjo. Éste proceso es semejante a la montaña rusa: momentos de calma y en otras ocasiones los recuerdos harán emerger el dolor hasta que se extinga en el tiempo. La traición no es una herida que sana en días.

Puede incluso existir perdón sin que el ofensor lo exprese. Es el caso de aquellos que abandonan a la pareja. El perdón impide los sentimientos negativos en el ofendido dañe a otros o asimismo. Se protege de la amargura y el resentimiento. Es una decisión más en función de proteger las emociones de la pareja traicionada que del infiel

Suele confundirse el perdón con la reconciliación. Ésta es la decisión de dar una oportunidad a la pareja. Es un proceso en el cual hay que reconstruir la confianza por medio de cambios de conducta en el tiempo. No son cambios efímeros ni de corto plazo como: regalar rosas, salir al cine… no, son cambios trascendentes como: recibir ayuda psicológica por la ira, o la adicción al sexo, al juego o a las drogas.

El perdón no significa que la persona no sufrirá las consecuencias de su acción. Tampoco que se minimice el acto.

Es importante que la pareja que decida la reconciliación como vía acuda por ayuda profesional para analizar las causas y factores que llevaron a la traición además de permitir que el otro analice su conducta y las motivaciones que le llevo a la infidelidad.

Autora: Milagro Mendoza
(Psicólogo)

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