En la pareja aparece:
La decepción
Yacio relacional
Dolor
Desconfianza
Inseguridad
Frustración
Rabia
Cada persona reacciona según su manera de pensar y sentir. Sin embargo, algunas intentan ignorar la traición auto engañándose con: aquí no pasa nada, llorando en silencio. Lo que no existe, no duele parece ser el lema. Equivocada la persona que suprime su dolor para meses o años después emerja el resentimiento tras una nueva infidelidad o abandono definitivo.
Hay quien en nombre de los hijos, acepta vivir con el cónyuge infiel sin convivencia marital. Separados durmiendo en distintas habitaciones. Es ingenuo subestimar a los hijos con una unión de fachada.
También hay parejas que dentro de la crisis manifiesta se da una oportunidad y acude a la ayude profesional. La pareja que aún mantiene la conexión emocional tiene mayor probabilidad de reconstruir el vínculo cuando el cónyuge infiel reconoce el daño causado y siente el dolor de la pareja.
Reconstruir la relación pasa por:
– Pedir perdón
– Reconocer la situación, si existe, que influyera en la infidelidad: peleas continuas, control sobre la pareja, celos infundados, disminución o ausencia de relaciones sexuales, injerencia de la familia política o de los hijos en la relación, el maltrato psicológico y físico, etc.
– En algunos casos la infidelidad se manifiesta como la consecuencia de conductas previas de la pareja: La mujer o el hombre que ha negado la intimidad sexual a su cónyuge por meses o años y no es por una causa médica temporal. El conyugue rompió la intimidad total. Implica que tal matrimonio es solo de papel.
Autora:
Milagro Mendoza