Andreas Lubitz, el copiloto sospechoso de haber estrellado la semana pasada de forma deliberada el avión de Germanwings en los Alpes franceses con 150 personas a bordo, recibió hace años, antes de obtener su licencia como piloto, tratamiento psicoterapéutico por «tendencias suicidas», según reveló ayer la Fiscalía de Düsseldorf.
La documentación médica incautada en la vivienda de Lubitz no apunta a ninguna «enfermedad orgánica», añadió en un comunicado la Fiscalía, que puntualizó que en los últimos tiempos el copiloto estuvo de baja médica «sin que se atestiguaran tendencias suicidas o agresividad hacia extraños». Tampoco se han encontrado indicios que pudieran haber anunciado la tragedia o un mensaje en que asumiera la autoría de la misma.
Por otro lado, la identificación completa de los restos mortales se demorará entre dos y cuatro meses. «No se comunicará ninguna identidad hasta que se tenga el resultado de todos los análisis», dijo a un grupo de medios internacionales el coronel François Daoust, director del Instituto de Investigación Criminal de la Gendarmería francesa
Mientras, el gabinete de crisis reunido en La Moncloa acordó ayer establecer la «máxima agilidad» para el pronto reconocimiento de las prestaciones de Seguridad Social a las que podrían tener derecho los familiares de las víctimas de la tragedia aérea de los Alpes: viudedad, orfandad, favor de familiares o indemnización por accidente de trabajo, entre otras.
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(Texto de elaboración propia realizado a partir del resumen de noticias de los servicios de prensa de Moncloa)