La agencia para los refugiados palestinos de la ONU (UNRWA) denunció ayer a los israelíes por atacar uno de sus colegios preparados para acoger a desplazadas por la ofensiva en el campo de refugiados de Yabalia, provocando la muerte de 16 personas, entre ellos seis niños y dos trabajadores de UNRWA.
Israel admitió haber abierto fuego en las inmediaciones del refugio «en respuesta» al fuego de mortero de los milicianos palestinos. Ayer también fue bombardeado un mercado de gasóleo en Sheyaiya con un saldo de 17 civiles palestinos muertos.La UNRWA dijo en un comunicado que «matar niños mientras duermen es una afrenta contra todos nosotros y un motivo de vergüenza universal» y denuncia «en los términos más firmes esta grave violación de las leyes internacionales por parte de las fuerzas israelíes».
El secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, expresó su «vehemente condena» por el ataque a la escuela de la agencia de Naciones Unidas. Ban evitó referirse a eventuales sanciones contra Israel y se limitó a decir que la comisión que creará el Consejo de Derechos Humanos debe emitir un informe con recomendaciones.
La Casa Blanca también condenó el ataque y mostró su preocupación por que estas instalaciones puedan ser objeto de bombardeos. El Pentágono confirmó ayer el envío de munición adicional a Israel por petición del Gobierno israelí. La petición fue recibida el 20 de julio y aceptada el día 23.
Mientras, una delegación negociadora israelí viajó ayer a El Cairo para intentar pactar un alto el fuego en la Franja de Gaza, horas después de que el Gobierno ordenara al Ejército intensificar su ofensiva, según el diario israelí Haretz.
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(Texto de elaboración propia realizado a partir del resumen de noticias de los servicios de prensa de Moncloa)