Miguel Blesa empleaba las tarjetas y, por lo tanto, el dinero de Caja Madrid para contentar a sus directivos y convertirles en vigilantes acríticos de su gestión.
Mientras los diarios continúan desglosando pormenorizadamente el nombre, la filiación política y los respectivos gastos de los poseedores de las tarjetas opacas de Caja Madrid -que incluían viajes de lujo, ropa, calzado, restaurantes, joyas o gasolina- comienzan a publicarse informaciones que analizan el origen de estas corruptelas que, posteriormente, llevaron a la quiebra de la entidad financiera.Así, el diario EL PAÍS destaca que Miguel Blesa empleaba las tarjetas y, por lo tanto, el dinero de Caja Madrid para contentar a sus directivos y convertirles en vigilantes acríticos de su gestión. Para entender la situación -recuerda el diario- hay que señalar que desde mediados de los noventa la entidad era un coloso financiero que tuvo ocho millones de ahorradores y más de 200.000 millones de euros de activos. Así, la caja financiaba proyectos, algunos ruinosos como el Parque Warner. Además, subvencionaba generosamente cada año a las fundaciones del PP, PSOE e IU y concedía créditos a los partidos en apuros cuyos representantes se sentaban en el consejo.
Por otra parte, EL MUNDO indica que José Ignacio Goirigolzarri reclamará a los consejeros y directivos de Caja Madrid que usaron las tarjetas B el dinero que cargaron a la caja antes de la creación de Bankia si el juez que instruye el caso lo autoriza. Así lo advirtió Bankia a la plantilla del grupo en una circular interna distribuida entre los trabajadores de la entidad financiera. El ministro de Economía, Luis de Guindos, advirtió ayer desde Washington de que «el FROB tiene la instrucción de recuperar todo el dinero que se ha utilizado indebidamente en el supuesto de que, efectivamente, se demuestre que ha sido así dentro de los procedimientos judiciales».
Los consejeros implicados en gastos irregulares, realizados, incluso, horas antes de la intervención de Bankia, según destaca EL PERIÓDICO, se podrían enfrentar a penas de entre 4 y 8 años, dice LA VANGUARDIA en su portada. Este último diario también subraya que «asuntos como el ébola y el escándalo de las tarjetas hostigan a Mariano Rajoy» y «agravan el estrés de España», con epicentro en Madrid donde «el cóctel de indignación y desconfianza alcanza cotas máximas».
EL PAIS 1, 22-23/ABC 59/LA RAZÓN 46-47/EL PERIÓDICO 1-30-31/LA VANGUARDIA 1-18-19
(Texto de elaboración propia realizado a partir del resumen de noticias de los servicios de prensa de Moncloa)