Petro Poroshenko fue ayer investido presidente de Ucrania en un acto en el que se comprometió a mantener la unidad del país y aseguró que «nunca renunciará a Crimea», la península anexionada por Rusia en marzo.
A la toma de posesión de Poroshenko, que el 25 de mayo venció en la primera vuelta de las elecciones presidenciales con el 54,7% de los votos, asistieron destacados dirigentes internacionales, entre ellos el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, el senador John McCain y la secretaria de Estado adjunta, Victoria Nuland. El embajador ruso en Ucrania, Mijaíl Zurábov, representó al Kremlin. El nuevo presidente ucraniano insistió en el «compromiso» con la orientación europea de su país y aseguró que antes del 27 de junio espera firmar el mismo Acuerdo de Asociación con la Unión Europea.
Poroshenko se comprometió viajar próximamente con una «misión de paz» al este del país, donde se lleva a cabo desde mediados de abril una «operación antiterrorista» del Ejército ucraniano contra las milicias independentistas de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk. El mandatario garantizó una amnistía a los milicianos «cuyas manos no estén manchadas de sangre de militares ucranianos y de civiles» y les instó nuevamente a deponer las armas. Anunció también que el Gobierno de Kiev está dispuesto a celebrar comicios anticipados en el este del país. Asimismo, prometió a las regiones orientales un plan de «descentralización política y garantías del uso libre del idioma ruso», y se comprometió a no dividir a los ucranianos entre buenos y malos. Sin embargo, dejó claro que el ucraniano será el único idioma oficial del país, tal y como señala la Constitución.
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(Texto de elaboración propia realizado a partir del resumen de noticias de los servicios de prensa de Moncloa)