El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y el jefe de las FARC, Rodrigo Londoño, alias Timochenko, firmaron ayer en Bogotá un nuevo acuerdo de paz, que sustituye al suscrito hace dos meses, que quedó sin efecto tras ser rechazado en referéndum. Santos pidió anteponer la paz a los «intereses políticos», en referencia a los críticos del pacto.
El presidente colombiano afirmó que el nuevo pacto es «mejor» que el que fue sometido a plebiscito y recordó que «en tan solo 150 días todas las armas de las FARC estarán en manos de Naciones Unidas». Por su parte, Timochenko invitó a «convivir en la diferencia» y afirmó: «No habrá más violencia entre colombianos por razones políticas».
Mientras, el ex presidente Álvaro Uribe aseguró que su bancada en el Congreso buscará mecanismos que permitan la participación del pueblo en la defensa de los puntos que no fueron incorporados al nuevo acuerdo de paz suscrito con las FARC.
Distintos líderes internacionales mostraron su confianza en que el nuevo acuerdo traiga «la paz definitiva» a Colombia. El Gobierno español valoró los esfuerzos de las partes para incorporar al acuerdo «las posiciones de amplios sectores de la sociedad» y subrayó que la paz debe servir para «unir más a todos los colombianos».
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(Texto de elaboración propia realizado a partir del resumen de noticias de los servicios de prensa de Moncloa)