La defensa de Jordi Pujol ha aportado al juzgado el testamento de su padre Florenci en el que no figura la fortuna que el expresidente de la Generalitat ocultó durante 34 años en el extranjero y que, según apuntó, obedecía a un dinero que le legó su padre para que se lo diera a sus hijos cuando fueran mayores.
En el testamento se recoge que Pujol heredó una casa en Premiá de Mar (Barcelona), valorada en tres millones de pesetas, así como acciones en Banca Catalana y en la compañía Cedat por valor de 13.128.647 pesetas. El expresidente declarará como imputado el próximo 27 de enero, junto a su esposa Marta Ferrusola y sus hijos Mireia, Marta y Pere después de que un juez de Barcelona considerase sospechoso el origen de la fortuna familiar.
En el escrito remitido al juez, la defensa de los Pujol recurre contra la imputación de los cinco miembros de la familia alegando que no existe base suficiente porque no se ha demostrado que la regularización de su fortuna en Andorra fuera incorrecta y que en España el enriquecimiento no es delito. Además, señalan que el expresidente catalán nunca tuvo la condición de heredero, sino que se limitó a recibir el legado como legitimario, y apuntan que jamás ha obrado en su poder «certificado de bienes situados en el extranjero provenientes de su padre».
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(Texto de elaboración propia realizado a partir del resumen de noticias de los servicios de prensa de Moncloa)