El primer ministro británico, David Cameron, pronunció ayer un discurso en la ciudad de Aberdeen, su última intervención programada en ese territorio antes del plebiscito previsto para el jueves 18.
En la recta final de su campaña en defensa de la unidad, Cameron advirtió sobre una posible separación, cuyas consecuencias, dijo, serían «enormes e irreversibles», tras lo que enfatizó: «no habrá vuelta atrás, no habrá repetición», además de calificar una hipotética independencia de «divorcio doloroso». David Cameron, recalcó que «cuando se vote el jueves, la gente no estará votando sólo por sí misma, sino por sus hijos y sus nietos y las generaciones venideras».Por otro lado, el primer ministro británico, junto con el líder liberal demócrata, Nick Clegg, y el líder laborista, Ed Miliband, se han comprometido en un comunicado, publicado por el diario Daily Record, a devolver poderes a Escocia en el caso en que el ‘no’ ganara el referéndum, según informan las agencias, que también recogen que el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, dijo que EEUU prefiere que Escocia sigua «unida» al Reino Unido.
Por su parte, el líder independentista, Alex Salmond en el aeropuerto de Edimburgo y ante un grupo de empresarios, presentó una vez más la independencia como la oportunidad para lograr «una sociedad más próspera». Salmond calificó de «alarmista» la campaña del ‘no’, al tiempo que criticó a los que alertan sobre el coste financiero que tendría la escisión.
EL PAÍS 1, 4, 5/EL MUNDO 26/ABC 30-33/LA VANGUARDIA 3, 4/EL PERIÓDICO 10-12/LA RAZÓN 24-26/EL ECONOMISTA 27/AGENCIAS
(Texto de elaboración propia realizado a partir del resumen de noticias de los servicios de prensa de Moncloa)