Pedro Sánchez y Patxi López, los dos únicos dirigentes socialistas que hasta el momento han hecho pública su aspiración a liderar el PSOE, volvieron a lanzar ayer llamadas a la unidad del partido para superar la crisis que vive tras las reiteradas pérdidas de apoyo sufridas en los últimos procesos electorales.
En un encuentro con militantes celebrado en Cádiz, Sánchez abogó por unas primarias «de debates, unidad y competición, pero entre compañeros». «Nunca un socialista será mi adversario», afirmó ante un millar de simpatizantes, a los que exigió «lealtad» con el futuro líder del partido. «Puede haber más candidatos; respetamos por supuesto y damos la bienvenida al resto de candidaturas, pero aquí solamente hay dos opciones: o el PSOE de la abstención a Rajoy o el PSOE que defendemos nosotros, que es un PSOE autónomo, de izquierdas, creíble y donde participe la militancia», señaló sin hacer ninguna alusión explícita a Susana Díaz.
Por su parte, Patxi López se comprometió a «sumar, unir e integrar en una dirección compartida» a los candidatos rivales si finalmente es elegido secretario general del PSOE.»De nada sirven las primarias si no es para unir al partido. No hay peor derrota para un socialista que vencer sobre un partido roto», afirmó en un acto celebrado en Getafe (Madrid) para presentar su proyecto político.
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(Texto de elaboración propia realizado a partir del resumen de noticias de los servicios de prensa de Moncloa)