Un brutal reyerta entre hinchas radicales del Atlético de Madrid y el Deportivo de La Coruña en la mañana de ayer provocó la muerte de Francisco Javier Romero Taboada, un ultra coruñés de 43 años, que fue apaleado y arrojado al río Manzanares. El hincha del conjunto gallego fue rescatado del río aún con vida por la Unidad de Buceo de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid, aunque horas después moría en el Hospital Clínico de la capital. Además hubo 11 heridos, entre ellos una policía nacional, y 24 personas fueron detenidas.
La pelea entre decenas de ultras de los dos equipos de fútbol se inició alrededor de las nueve de la mañana, tres horas antes del inicio del partido que se disputó en el estadio Vicente Calderón. Unos 150 miembros del Frente Atlético, el grupo ultra del equipo rojiblanco, se enfrentaron con bates, navajas, bengalas y sillas a un centenar de integrantes de los Riazor Blues coruñeses, que acaban de llegar a la capital en varios autocares.
Los aficionados radicales se habían citado previamente a través de las redes sociales, y no se descarta que en la pelea participaran también ultras de otros clubes, como los Bukaneros del Rayo Vallecano. La Policía desvió a la Casa de Campo a dos autobuses de ultras del Deportivo, a los que retiró las entradas al estadio y custodió hasta el final del partido para evitar nuevos incidentes.
El partido había sido declarado de «bajo riesgo»
Según informan los diarios, el partido que ayer disputaron el Atlético de Madrid y el Deportivo de La Coruña había sido declarado de «bajo riesgo» por la Comisión Nacional contra la Violencia, que hoy se reunirá con carácter de urgencia en el Consejo Superior de Deportes para analizar lo ocurrido. La Liga de Fútbol Profesional aseguró ayer en un comunicado que, tras los incidentes, intentó suspender el partido pero no le fue posible al no lograr contactar con nadie de la Federación Española de Fútbol que pudiera tomar la decisión.
Según destaca EL MUNDO en su portada, la Policía sabía que ultras de ambos equipos se habían citado a través de las redes sociales «para desayunar» ayer a las siete de la mañana, pero no le dieron importancia. Además, las fuerzas de seguridad desconocían la llegada de dos autocares de radicales del equipo gallego, entre otros motivos, porque los ultras habían burlado a la Policía variando sus costumbres. La propia delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, reconoció que «según la Jefatura Superior de Policía de Galicia no estaba prevista la llegada a Madrid de estos ultras». El PSOE ha pedido la comparecencia urgente en el Congreso del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, para que de explicaciones sobre los socialistas definieron como «crónica de un enfrentamiento anunciado».
EL PAÍS 1, 41-46/EL MUNDO 1 y suplemento DXT/ABC 1, 16-22/LA RAZÓN 1, 50-/LA VANGUARDIA 1, /EL PERIÓDICO 1, 2-4/EL ECONOMISTA 2
(Texto de elaboración propia realizado a partir del resumen de noticias de los servicios de prensa de Moncloa)