La representación de Ucrania ante la ONU denunció ayer la entrada de un convoy de ayuda humanitaria rusa en el este del país, sin el «correspondiente permiso» de la aduana, en lo que considera una «violación» de la soberanía del país.
El presidente de EEUU, Barack Obama, y la canciller alemana, Angela Merkel, observan una «peligrosa escalada» en la crisis entre Ucrania y Rusa después de que el Kremlin trasladara ayer un convoy al este del país vecino. En una conversación telefónica, ambos mandatarios coincidieron en su preocupación no sólo por el traslado del convoy sino también por la «alta» concentración de tropas rusas en la frontera con Ucrania y la presencia de militares rusos en ese país. Merkel tiene previsto pedir la firma de un alto el fuego y un acuerdo político durante su visita a Kiev este fin de semana.
Estados Unidos advirtió ayer de que Rusia tendrá que hacer frente a «consecuencias adicionales» por haber trasladado un convoy al este de Ucrania. El portavoz del Pentágono, el contraalmirante John Kirby, dijo que la posición estadounidense es clara y que Rusia no debe utilizar una caravana como excusa para cruzar la frontera. La Casa Blanca denunció que el convoy está formado por «vehículos militares pintados para parecer camiones civiles» y confirmó que la Cruz Roja Internacional «no tiene ningún rol en la gestión de la misión», en contra de lo exigido por el Gobierno ucraniano.
España, en un comunicado del Ministerio de Exteriores, ha condenado la entrada en Ucrania del convoy, subrayando que se trata de «una violación clara de la integridad territorial de Ucrania», por lo que ha instado a Rusia a «devolverlo a su territorio».
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(Texto de elaboración propia realizado a partir del resumen de noticias de los servicios de prensa de Moncloa)