De cómo un método de trabajo mejora la vida de las personas mayores

/ 23 noviembre 2016

Pensionistas y jubilados (Foto: Ministerio Empleo)

España es un país cada día más mayor. En 2030 se prevé que sea el cuarto país con la media de edad más avanzada del mundo y actualmente es el séptimo con la esperanza de vida más larga. Es evidente que España ya debe perfilarse como un país pionero en el cuidado de las personas mayores, y es eso precisamente lo que debió de pensar Catalina Hoffmann, una licenciada en Terapia ocupacional y fundadora de Vitalia Centros de Día.

Es difícil determinar cuándo aparecieron los centros de día, pero es claro que los cambios en la gestión de estas entidades han sido constantes de la mano de los avances de la ciencia y de nuestra preocupación por la calidad de vida de nuestros mayores.

La filosofía de los centros de día se basa en el cuidado rutinario de personas de la tercera edad. Este cuidado se da en mayor o menor medida a través de actividades psicomotrices, lúdicas, físicas o intelectuales, y se lleva a cabo por médicos, terapeutas ocupacionales, psicólogos y enfermeros. Se trata así de un trabajo interdisciplinar en el que es importante compartir la información para un cuidado escrupuloso de cada persona.

No obstante conseguir llegar a una metodología óptima para conseguir resultados marcados y establecidos es un concepto que raramente se aplica en los centros de día. Es ahí donde destacamos la labor de Catalina Hoffmann. Su método consiste en un enfoque global de las necesidades del mayor para adaptar su terapia a los problemas que pueda presentar, y así conseguir una mejoría o estabilidad en los síntomas cognitivos de envejecimiento.

El método Hoffman parte de una evaluación inicial para detectar las áreas en las que el paciente necesita terapia. En base a la evaluación se establece un plan de tratamiento. El seguimiento es constante y se realizan reevaluaciones mensuales. Como en todo tratamiento psicológico se influye sobre el entorno del paciente para conseguir una mayor efectividad, esto significa que se prepara a las familias para colaborar en los objetivos.

El objetivo final y general del método Hoffmann es alargar en la medida de lo posible la independencia del anciano y mejorar así su calidad de vida. Asimismo, una de las importantes virtudes de este enfoque es la obtención de resultados clínicos de relevancia científica que permitirán un mejor ajuste de las terapias a través de una comprensión más acertada de los trastornos típicos del envejecimiento. Aún hoy es difícil determinar en qué medida afectan los factores externos al desarrollo de ciertas enfermedades neurológicas, así como factores aledaños no directamente relacionados con el deterioro de ciertas regiones cerebrales. Un buen ejemplo de ello es la relación del declive cognitivo con el estado de ánimo, que aunque está comprobada no está suficientemente estudiada. Esto se podría extender a otros muchos factores que en psiconeurología aun necesitan andar un largo camino.

Es importante destacar en este punto la labor de Catalina Hoffmann, una mujer emprendedora que a través de su visión empresarial ha aportado un bien científico y un valor social. Debería suponer un ejemplo para otras muchas personas que se centran solamente en alguno de los dos puntos sin hacer comulgar el ámbito de los valores con los de la empresa privada. El desarrollo de la ciencia neuropsicológica permite ya una mejora palpable de la calidad de vida y un control sobre la salud mental de nuestros mayores.

Poder hacer ciencia de la salud y aplicarla en el mundo de los negocios es un mérito que ya le han reconocido muchas instituciones a Catalina Hoffmann.

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